CRíticaMente, una respuesta desde la sociedad civil frente a la desinformación en Costa Rica

Aktualizováno: 17 feb 2026 El tiempo de lectura 4 minutos

La democracia costarricense se ha construido históricamente sobre principios como la libertad de expresión, la libertad de prensa y el acceso a la información. No obstante, en los últimos años estos pilares se han visto debilitados por la proliferación de contenido engañoso y noticias falsas que circulan con rapidez en medios digitales y redes sociales. 

Municipalidades participando del taller CRiticamente.
© Foto: PIN Latam

Entre 2022 y 2023, Costa Rica descendió 15 puestos en la Clasificación Mundial de la Libertad de Prensa elaborada por Reporteros Sin Fronteras, una caída asociada, entre otros factores, al impacto de campañas de desinformación y a la manipulación deliberada de la información.

Ante este escenario surge CRíticaMente, un proyecto impulsado por la People in Need, que busca fortalecer el pensamiento crítico y la alfabetización mediática de periodistas, medios de comunicación y organizaciones de la sociedad civil.

Implementado entre enero de 2024 y diciembre de 2025, el proyecto se enmarcó en un enfoque de derechos humanos que reconoce el acceso a información veraz como un derecho fundamental y una condición indispensable para la vida democrática.

Fortalecer capacidades desde la sociedad civil

Desde el trabajo comunitario, Ariel Foster, encargado del área de gestión social del riesgo de la Asociación de Iniciativas Populares Ditsö, advierte que la desinformación está afectando directamente a las comunidades. “Actualmente se está distorsionando la realidad de las comunidades mediante narrativas manipuladas, muchas veces con un objetivo claro de hacer daño a personas, instituciones o territorios”.

Foster destaca que los talleres facilitados por People in Need les permitieron contar con herramientas para compartir información más veraz, transparente y con una mirada humana que fortalece el tejido comunitario.


El proyecto CRíticaMente se apoya en evidencia preocupante. Un estudio del Centro de Investigación y Estudios Políticos de la Universidad de Costa Rica (UCR) revela que un tercio de la población costarricense tiene dificultades para identificar noticias falsas. A esto se suma que, según el Programa de Libertad de Expresión y Derecho a la Información, los medios tradicionales y la información compartida por personas cercanas siguen siendo las fuentes más confiables para la ciudadanía, lo que incrementa el riesgo cuando la desinformación logra infiltrarse en esos espacios.

Para Francinny Durán Ovando, encargada de comunicación de la Fundación Ciudadelas de Libertad, la formación resulta urgente. “Vivimos en un contexto donde no siempre es claro qué contenido es real y cuál no. Estos talleres nos permitieron comprender mejor las técnicas de desinformación, aprender a identificarlas y combatirlas, incluso frente a la violencia digital y los discursos de odio”, explica.

Durán subraya que el aprendizaje no solo fortaleció las prácticas de su equipo, sino que también se trasladó a jóvenes vinculados a su organización, quienes participan activamente en procesos de formación, liderazgo y desarrollo comunitario.


Desde el ámbito institucional, Seidy Morales Pérez, coordinadora del área de comunicación de la Unión Nacional de Gobiernos Locales (UNGL), alerta sobre el impacto de la desinformación en la gestión pública. “Una información falsa puede generar desconfianza ciudadana y provocar un uso innecesario de recursos. Cuando algo falso se comparte sin verificación, rápidamente se vuelve verdad para muchas personas”, afirma.


Alfabetización mediática para una ciudadanía crítica

La dimensión formativa del proyecto ha sido central. CRíticaMente desarrolló kits digitales de aprendizaje, procesos de capacitación en verificación de datos, acompañamiento a medios de comunicación y talleres dirigidos a organizaciones sociales y oficinas de prensa municipales. Además, impulsó la campaña nacional “Activá tu modo sospechoso” y respaldó la elaboración del informe Democracia en riesgo, a cargo del PROLEDI de la Universidad de Costa Rica.

Para Elsy Vargas Villalobos, docente e investigadora de la Escuela de Ciencias de la Comunicación Colectiva de la Universidad de Costa Rica y facilitadora de los talleres, la desinformación es también un problema cultural. “Las personas tienen herramientas para verificar, pero muchas veces se conforman con el titular o la imagen. Combatir la desinformación implica asumir la responsabilidad de cuidar la veracidad de lo que consumimos y compartimos”, sostiene.


CRíticaMente se consolida así como una iniciativa que no solo alerta sobre los riesgos de la desinformación, sino que apuesta por una ciudadanía crítica, informada y comprometida con la defensa de la democracia y los derechos humanos en Costa Rica. 

Author: PIN Latam

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